Archivo de la categoría: Noches de luna: embelesos y melismas (Orbis, 2007)

No llegan al cielo

La siguiente grabación es un poema de Noches de luna: embelesos y melismas (2007) mi primer poemario.


Helio 3

La siguiente grabación es un poema ecolunático de Noches de luna: embelesos y melismas (2007) y se titula Helio3: http://youtu.be/pUFNpUJMux0

 


La leyenda de la luna roja

Esa noche quiso acercarse por locura,

por pasión soñadora;

y diose un baño de estrellas rojizas,

la luna.

Un ángel, que por allí pasaba,

decidió seducirla con sus enormes alas;

y ella- toda bella, toda una, alejóse llena.

La tristeza cubrió de anhelos sus alas.

Se propuso perseguirla por el tiempo inexplicable

de las cosas.

Y una noche –otra, vio que ella se acercaba.

Entonces, diose un baño de estrellas rojizas

-el ángel, por locura, por pasión soñadora.

La luna, mirándolo a sus ojos entregose toda…

Éxtasis eran los besos infinitos,

sus mares se llenaban; y quemábanse, sus alas,

renaciendo por locura.

Cuentan ahora las voces del cielo

que si la luna se acerca engrandecida,

toda bella, enrojecida,

es porque, luna y ángel,

celebran juntos por el tiempo inexplicable de las cosas,

su pasión iluminada.


Luna nueva

Temo pensarte

tal como te quiero y al hacerlo herirme

porque profanaré

la pureza de tu aparición.

Cómo me gustaría dormir

como la noche duerme,

volar hasta el cansancio del ave

que no descansa,

hacer esta sombra infinita

y olvidar la soledad

que trae la luz de tu amanecer.


Noche tibia (Noches de luna…) ISBN: 0977601382

A la niña luna que te habita

Columpiábase la niña en la noche tibia
acercándose a la luna que la seguía.
Quería alcanzarla con las pupilas
de niña plata, de niña noche,
de niña lírica.
Con los ojos abiertos hasta lo más alto
la encerró en sus párpados cuando caía;
y así pasaron todas las noches
de confesiones de miles cuentos
de muchas lunas del universo
en la noche tibia.


Conjuro gravitacional

 

Una batalla de alma gris

y mirada naciente, el ángel sostenía

contra el imán amargo de la tierra,

su corazón latía.

Una esperanza de victoria y un cayado,

escudo y lanza contra el pasado

que le miraba la espalda con ojos de misión.

El universo echa a correr sus apuestas.

Huestes celestes, astrólogos, potestades.

Adivinos, cometas, asteroides, estrellas,

galaxias, planetas, y gobiernos apuestan.

Una lluvia inesperada, efluvio solar,

energiza, del ángel, el corazón retante.

Fuerte su latido frente al silencio que vence.

Rómpase el velo de la tierra,

rómpase el velo de la tierra,

rómpase el velo de la tierra.