Archivo del Autor: Iris Miranda

Acerca de Iris Miranda

Iris Miranda es poeta puertorriqueña de la Generación del 80. Obtiene su bachillerato en Humanidades en la Universidad de Puerto Rico y la maestría en Estudios Hispánicos en la Universidad de Puerto Rico. Es profesora en la Universidad Politécnica de Puerto Rico.

UNA FLOR A LA VIDA, de Hussein Habasch, mi hermano kurdo

Nuestra demencia nos lleva a dibujar

Nuestra demencia nos lleva a escribir

Nuestra demencia nos lleva a ordenar cada día,

una flor para la vida

Nuestra demencia nunca ganará, amor

Su demencia los lleva a pelear

Su demencia los lleva a matar

Su demencia los lleva a tirar cada día

una bala al corazón de la vida

Su demencia ganará, amor

Perderemos, amor,

Yo sé.

Ellos ganarán.

Tú lo sabes

Sin embargo,

Dibujaremos, escribiremos y le daremos cada día

una flor a la vida.

La poesía de Hussein Habasch – Kurdistan America Latina

Poeta de KURDISTÁN, nació en 1970 en AFRIN. Actualmente vive en Alemania. Escribe en kurdo y árabe. Muchos de sus textos han sido traducidos a otras lenguas como el inglés, el alemán, el español, el francés, el chino, el uzbeko, el albanés, el persa, el italiano, el serbio, el macedonio, el búlgaro, el portugués, el húngaro, el esloveno, el turco, el ruso y el rumano. Entre sus publicaciones se destacan; Ahogar en las rosas (2002), Huir a través del río Evros (2004), Elevado como el deseo y apetecible como la cintura de una gacela (2007), Delirios a Salim Barakat (2009), Ángel volador (2013), Ángel volador, en inglés (2015) y No Pasarán, en Español, el libro publicado por el Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico 2016. Árboles borrachos, en Rumano, Bucarest 2017. Dos árboles, en Español, el libro publicado por el Festival Internacional de Poesía en El Salvador 2017. Tiempos de Guerra, en español, el libro publicado por el Festival Internacional de Poesía en Costa Rica 2017. La fiebre del membrillo, Ediciones Sarsara, Berlin 2019. Paz para Afrín, paz para Kurdistán, Antología Poética Internacional en inglés y en español, Ediciones Sarsara Berlín 2019. La nieve roja, libro de poemas en chino, Taiwán 2019.

Traducción de UNA FLOR A LA VIDA, por Ghadeer Abu-sneineh

Nota personal de la autora de este blog: Conocí a Hussein Habasch en su visita al Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico en el 2014 y la poesía nos hermanó en el terreno de provenir de territorios no reconocidos y de la expresión de la ternura humana que reflejada en la poesía, nos mantiene cuerdos. Es de esas personas que son hermanos instantáneos y que aunque pasen los años o décadas sin verse siempre son nuestros amigos. A parte de esto, su poesía es excelente y para muestra este botón que he compartido. ¡PAZ PARA AFRIN!


Quiere irse con la nube

No hay agarre bajo sus pies
…como partícula por el aire
levita,
¿será por la falta de soga humana de abrazos
que no se encuentran en el Zoom
de este siglo
o por la sombría opacidad de la sonrisa
mueca penosa
bajo el tapa bocas antiviral?
Sus manos revolotean estériles
espantan mosquitos heréticos
danzan para reconocer
el aire quemado de amarillos
desiertos naranjas sobre su cuello tieso
paso plano
del doliente escondite
osamenta mentirosa desprovista de afectos.
El fauno familiar quiebra el labio de la niña
que se piensa estatua
y nadie le cree.


Deseo

Ha vuelto la bruma densa

como una tristeza de alas deshechas.

La silueta agazapada busca

el azul ido del cielo

en el cuerpo tendido de los pájaros del pavimento.

Hace mucho que no llueve.

Nadie mira un arcoíris de arenas

ni al desierto que visita y gime también su descalabro.

¡Quien haya quemado las nubes sin agua,

quien haya llenado de insalubres polvos el humor acuoso

quien haya caminado sin alzarse al techo de su tierra

que se detenga…

que me abra el espacio azul en dos

que necesito respirar!

Foto de Luisito Rodríguez @madreaglaeconceptomusical


El teorema de Floyd

En el salón virtual de la clase de ciencia teatral, el colegio estrena una nueva tecnología que ha revolucionado la manera de hacer representaciones. En el gran espacio, unos nano-hologramas de estudiantes simulan una protesta. Unos se visten de policías, otro se viste de transeúnte y el resto se viste de ciudadanos con mascarillas. Todos simulan lo sucedido antes de las grandes protestas de la era prototecnológica, con la particularidad de que el policía no llega a arrodillarse en el cuello del transeúnte. Los jóvenes aprendices vestidos de ciudadanos lo graban, fingen no poder atrapar al policía malo que se les escapa.

Gritan. Fingen pelearse, cambian sus máscaras. Gritan. Fingen quedarse tranquilos. Gritan. Afirman la destrucción del pacto social. Gritan. Dan vueltas alrededor del muerto tirado en la calle. En silencio, dos estudiantes simulan recoger del suelo al cadáver más vivo de las primeras décadas del siglo XXI, el cadáver con misión. Los jóvenes mutados ya comentan entre ellos lo tonto que se siente interpretar la ignorancia.


COLOR DE ROSA

Soñé que me hallaba en la marquesina de una casa corrigiendo y que llegaba un extraterrestre rosado y de pronto todo era rosado en mi mesita hasta el vaso de cristal vacío. Como no le di importancia al alienígenea y solo lo miré de reojo, porque quería saber cuál era su intención, pues se metió dentro de un cuadro que había en la pared. A los pocos segundos, me levanté para entrar a la casa por la otra marquesina y salí por la puerta de regreso a donde estaba. Él estaba allí, se había vuelto parte del cuadro de las Meninas y yo seguí trabajando y pensando que había seres tan tímidos que solo se acercaban para dejarnos saber que no estamos solos, y seguí trabajando en la mesita color de rosa con mi nueva piel color de rosa.

Need a distraction from COVID-19? Catch the super pink moon in UAE ...


Apócrifos I y II

A Vane, a Rubis, a Mairym, a Emilio y a Rubén

I. Apócrifo del viudo tarsiano

La viudez no le sentaba bien y volvió a casarse por segunda vez. Creía en los milagros de los rabinos del templo desde que era niño, pues había visto gente recobrarse con sus oraciones y consejos. Él la quería sana. La llevó al templo y ellos le dijeron que nada podían hacer para curar su mal, que Yahvé no podía traer de vuelta a nadie que hubiera comenzado su camino de ida, así como ella. Él la quería viva y la cargó con su vientre fecundo por todas las calles buscando alguna persona que pudiera salvarla.  Cuando se le murió en sus brazos, juró que pudo escuchar el llanto de los niños que agonizaban en su vientre. Lo tildaron de loco. Nadie podía consolarlo. Huyó para que no lo vieran y él solo ofició los rituales de su María a la que amó hasta que comenzó a podrírsele en un recóndito paraje. Impotencia y culpa lo colmarían de un odio inexplicable cuando escuchó, por vez primera, de los milagros del nazareno. ¿Cómo es posible la resurrección de los muertos? ¿Dónde está ese hombre milagroso? ¿Podrá resucitarla?  ¿Podrá también revivir mi descendencia en su vientre?

Cuando pudo llegar a Jerusalén, el gentío aglomerado alrededor del supuesto Rey de los judíos, no le permitió acercarse. La imagen de un hombre ensangrentado cargando una cruz romana rumbo a su crucifixión lo dejaba perplejo, sin ilusión, sin aliento. ¿Qué clase de profeta puede ser ese si Dios lo deja morir así? Se sentía engañado.  Una sensación de odio nauseabundo se le convertía en burda burla, peligrosa oscuridad, deseo de mutilarse por tan siquiera pensar en la posibilidad de que ese farsante lo hubiera podido ayudar a recobrar a María y a sus hijos. ¡Cuánta imbecilidad!

Al tercer día, volvió a escuchar sus voces. Pudo conversar con ellos y prometerles que pronto estarían todos juntos.  Pero lo imposible volvía a repetirse. Jesucristo resucitaba y la noticia se esparcía en un abrir y cerrar de ojos por doquier. Entonces, deseó ser rayo para matar y morirse en un mismo instante. Rasgó sus vestiduras y corría como si quisiera reventar, hasta que sus pasos dolieron y se detuvo frente al palacio. Esa era la señal. Un poco más compuesto, pidió audiencia. Le prometió a su rey que iba a encontrar a Jesús, que lo volvería a matar, y que mataría a sus seguidores y a quienes les dieran asilo también. Herodes lo miró curioso y le preguntó: ¿Quién eres que hablas con tanto ardor? Y él le contestó: Soy Saulo de Tarso.

II. Apócrifo de la viuda tarsiana

Al tercer día, unos ángeles abrieron el sello de su escondida tumba: ella despertó con su vientre sano, y fundó la primera escuela secreta de oratoria para mujeres sobrevivientes.

Velos de la memoria (Isla Negra Editores, 2019) es el poema más doloroso que haya escrito la autora, Iris Miranda. Sin embargo, de un alto vuelo lírico que le costó perderse solo para poder volver a encontrarse mucho más liviana gracias al peso que se levantó con los Velos…

La ecuación perfecta: ¿la glocalización?

La tierra es una ecuación perfecta, un equilibrio matemático de variables que nos dan vida y sustento. En esa ecuación están escritos logaritmos que detienen lo exponencial que atente contra su perfección: los virus que no distinguen fronteras ni caminos y que hacen bien difícil la ecuación de comprobación. Mientras tanto, todo es una espera desesperante, reflexión, miedo auténtico a morir o el miedo de la pérdida económica del gran capital globalizado. Y la espera por la vacuna para un virus que muta constantemente.

Los poderosos y adinerados han quebrantado el orden de los ecosistemas, desde las mismas entrañas del planeta, para ensuciar los mares y matar la vida que allí se genera, así como la salud del aire que respiramos y la desaparición de la capa de ozono con la emisión de gases de invernadero. ¿Que por qué me distancio y no digo “hemos” en vez de han? Sencillo, porque ya me cansa el viejo truco de hacer sentir mal a los que no tenemos otras opciones para alimentarnos que lo que ofrece el mercado que nos tiene cautivos.

Tanto los dueños del mercado globalizado como los consumidores estamos de paso, somos los invitados de la tierra; y, estos dueños por su avaricia y crueldad contra la humanidad y la de los animales, y nosotros, con nuestra indiferencia, llegamos a esta casa a destruir su perfecta ecuación con la basura que generan ellos y generamos nosotros al consumir sus productos. Dicen que la respuesta a esto, si cobra conciencia el 1% que manda en el mundo, ha de ser poner manos a la obra en la glocalización: un término que lleva con nosotros unos 40 años y que es la contrarrespuesta a la globalización. La glocalización es mucho más que una respuesta local a un problema mundial. Es simplemente una lógica que puede mejorar la calidad de vida grandemente. Es hacer que los recursos se relocalicen en varias partes del mundo para evitar desatres ambientales como en Carolina del Norte donde vivir cerca de una planta de embutidos de cerdo es una lucha perdida contra la salud de los que allí viven y una bomba de tiempo para la salud.

En otras palabras, la glocalización aboga por mercados locales que respeten sus maneras de consumo y costumbres. Si encima de la pandemia del coronavirus, hubiera una catástrofe que impidiera el flujo de la cadena de distribución de alimentos, o simplemente se dejara de producir los alimentos, ¿se imaginan lo que pasaría?

La tierra no va a dejar de producir sus mecanismos de defensa para equilibrase a sí misma. La tierra no nos necesita para ser. Somos esa variable que no encaja en la ecuación y que, por lo tanto, resulta irresoluble, así mismo nos abandonará y su energía tal vez atraiga a un meteorito para que nos elimine.

Mientras, parece que nos hace la guerra; y no hay tratado que ella no entienda que no sea un cese y desista de nuestra forma de vida desordenada y cochina.

Debemos hacer memoria de los buenos usos del ayer, y volver a crear nuestros propios limpiadores y, tal vez, curarnos con lo que la tierra nos da en la medida de lo posible. Mientras, me propongo quijotescamente lo siguiente porque es posible y será bueno:

1. Exigir que regresen las antiguas bottellas de vidrio reusables para la leche; y, que las otras bebidas como jugos y refrescos tomen otra forma menos abusiva de distribución.

2. Invertir en un sistema de filtración de agua para evitar comprar las botellas de plástico.

3. Conseguir la carne como antes en las carnicerías, en el papel de cera y la bolsa de papel o no consumirla, pero esto solo me funciona por un par de años.

4. Llevar al supermercado las bolsas de tela para la compra y la carne.

5. No comprar platos, cubiertos, ni vasos plásticos porque el pequeño placer de no tener que fregar, se convierte en la muerte de un manatí u otros animales, o en el daño al planeta.

6. Aprender a preparar composta para devolver a la tierra que tanto nos da.

7. Comprar ropa de algodón y fibras naturales, pues cuando lavamos las sintéticas, parte del material se va deshaciendo y va a parar al mar y la vida marina la consume creyendo que es su comida también y mueren.

8. Mi próximo auto será uno híbrido.

Las grandes embotelladoras como Coca-Cola y Pepsi-Cola deben reinventarse. ¿Por qué no nos pueden vender el syrup en envases de crystal reciclables y uno hace la mezcla en la casa? Y las multinacionales de combustibles fósiles, por qué no cambian ya si es que el sol es una fuente inagotable, entre otras fuentes de energía renovable. Hay mucho que hacer en todos los sectores y va siendo hora de una transformación que venga desde ese uno (1) por ciento “apocalíptico”.

El plástico, ¿siempre se necesitará? Se puede dejar para los enfermos en los hospitales y encamados en los asilos de ancianos o en sus casas.

Si no surge la virazón socioeconómica hacia la salud del planeta, este se encargará de hacerlo por ellos, los poderosos y por nosotros, sus cómplices lacayos. Si no limpiamos la casa de tanta basura cruel y egoísta, es sencillo, seguiremos enfermándonos sin duda alguna.

La esperanza es mi opción, una ecuación perfecta por la que vale la pena expresarnos, conversar y tomar acciones que requieren sacrificios. Obtener un estilo de vida mejor en armonía con los recursos de la tierra es la mejor calidad de vida que podemos heredar. Cada cual que defina su ecuación a su manera y aporte a un nuevo mundo enfrentando su propio proceso adaptativo del momento histórico que vive.

Quiero creer que un mundo mejor es posible. Mientras tanto, a lavarse las manos, y no como Pilatos.


21 de marzo de 2020

Una tristeza microscópica

como del odio de Dios

o el de

la estupidez y la maldad humanas

me versa del sueño al despertarme.

Hoy no celebro nada

ni flor muerta ni alcantarilla

de palabras

porque estoy presa

contigo, con nadie y la nada

-abarrotados de incertidumbre y de falsas risas de memes pasajeros…-

Lo siento.

Hoy me huye el verso

hoy me lleva el grito como puño de golpe de agua.

¡Jusiticia! Miran mis ojos buscándola

para la madre tierra que guarda su ecuación perfecta.

¡Castigo para el Tanos humano

asesino de ancianos!

La mano me revienta

en dolores impotentes de aliviar

y mares marchitos de vida preparan más fosas

bosques quemados de fe alientan sus llamas.

En este espejo del día, una noche, antes

de las estrellas, es.

Hoy, no celebro nada.


Te regalo una rosa

Hay cosas que si se dan por separado los resultados no son satisfactorios. La clase de física nos puede gustar, pero sin conocer de matemáticas la solución no se halla. Así pasa con alguien a quien le reconocemos por ser brillante, pero a la hora del voto, votamos por el o la candidata del partido de siempre. Si hay una pasión sin amor, no hay futuro.

El primer compromiso debe hacerse con la conciencia. Después de todo, para llegar a la rosa hay que pasar por las espinas. Cuánto despilfarro de tiempo y recursos mal empleados pueden evitarse. Cuánta ceguera y desilusiones cuando no queremos señalar las deficiencias de las situaciones.

Hasta aquí hemos llegado como como individuos o como ciudadanos sin resolver nada y estamos ante una horda de ineptitudes sin parangón. Si tan solo hubiera pruebas para conocer y reconocer cuán buena sería cada decisión tomada, así sería mejor el camino.


Acertijo

Poeta se nace, como poeta se vive, y toda la vida se piensa y se dice en poesía. Lo que es importante es respirar su aire, caminar hacia la captura de esa imagen en el fondo de la cueva perdida, pulirla, moldearla, acariciarla entre dedos cinceles; acunarla, alimentarla y dejarla ir en el poema, el que se escapa y solo una lo disfruta o en el que se comparte. No se es poeta si lo que se busca es ganar algo o refugiarse en cenáculos de inocencia literaria: poeta se nace, se vive y toda la vida se piensa y se dice en poesía. Hace tiempo que resolví el acertijo: la gallina vino primero.