Palmadas

                                                              A los instantes perdidos de lo cotidiano

Los brazos inmensos

la voz de trino de pájaro

un balbuceo en mis labios.

Contigo aprendimos a caminar cantando

manos preparadas para una mesa

con deliciosos manjares

porque hasta una raja de aguacate

sabía a algodón de azúcar

si venía del universo acoquinado

de tus palmas

fuimos arcilla entre ellas

con calor de cocción nos forjaste, y lo que

no debía ser, lo fuiste limpiando.

¡Alabanza, madre, alabanza!

Telas, uniforme, y libretas

obra de teatro, día de juegos

máquina de coser: traca traca, traca traca

la cinta medía los tamaños

el lápiz, la raya en la pared.

Ayer, ya no es

pasó el tiempo y el contra tiempo

palmadas

llegaron los diplomas

palmadas

llegaron los nietos

palmadas

llegó tu enfermedad

y se borró el mapa de tus manos

que solo se alegran inesperadamente

cuando me dan cantacitos amorosos

en mi trasero

como si al verme supieras

que llegó tu creación

esa a la que

le faltaba mucho todavía.

Acerca de Iris Miranda

Iris Miranda es poeta puertorriqueña de la Generación del 80. Obtiene su bachillerato en Humanidades en la Universidad de Puerto Rico y la maestría en Estudios Hispánicos en la Universidad de Puerto Rico. Es profesora en la Universidad Politécnica de Puerto Rico. Ver todas las entradas de Iris Miranda

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