Archivo mensual: mayo 2014

De epitafios

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Últimamente, solo esculpo epitafios:

la vida me sorprende en un hades principesco.

No quiero saber de más nombres, rostros grandes

y pequeños, amados aún por la intensidad

de ese bendito “reloj no marques…” más horas.

Y cuando llegamos a la famosa mitad del camino,

¿será que comenzamos a prepar el nuestro?

Descansen en Paz los idos,

que los quedados no podemos.

 

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Tánatos

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Hay un silencio de flores

y arcanos desnudos, videntes.

¡Sobre la tierra, una serena

pesadumbre de luz violeta

tiñe con rabia

tus letras idas

de entrañables argumentos!

Entre el gesto agreste de tus cuerdas

y el orificio de mis orejas

unas flores de silencio

se acercan con sus ayes.

Bajo mi cielo, amado,

perfume de olvidos.

 

 

 

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El oficio de la poesía

Mucho se ha escrito sobre el oficio de la poesía. Tanto que podría rayar en decir lo que algunos ya habrán dicho, pero eso no importa porque yo no pretendo escribirlo como se hace un poema: originalmente, si no en palabras llanas repetidas. Hay en estos momentos un afán de ser poeta para ser popular y ser admirados, que asusta. La afirmación más errada de este tipo de escritor es decir que no leen a otros para no contagiarse. Yo solo me pregunto, ¿puede un atleta ser buen atleta si no practica diariamente, o un músico tocar su intrumento sin haberlo afinado y sin haber practicado para dominar su melodía? Tal vez lo logre ocasionalmente, pero no todas las veces.

Para ser un poeta de oficio he aprendido que hay que:

1. Leer los clásicos literarios. La historia es importante porque nos muestra el estilo de otros poetas, su técnica.

2. Leer de otras materias: historia, ciencias, economía, tecnología, arte, etc. Una cabeza llena de ideas está llena de posibilidades creativas.

3. Leer a los poetas laureados de la actualidad: nacionales e internacionales. Conocer estilos y tendencias de quienes podrían ser tus pares.

4. Saber amar tu oficio por el oficio mismo, por amor al arte, pues no importa lo popular que seas, el tiempo solo conserva lo mejor de cada periodo.

5. Medirse en certámenes reconocidos, de vez en cuando, para saber cuanto vamos creciendo.

6. Retrasar el libro hasta estar seguros de su calidad. Trabajar los textos y luego trabajarlos más y más.

7. Escuchar con cuidado las críticas y a los aduladores. Agradecer los comentarios y preguntarse quién es el que los hace.

8. Conocer y dominar la ortografía del idioma. No publiques con errores, pues con errores te recordarán.

9. Tener un mentor. Un poeta de oficio que te guíe y te dé taller hasta estar listo.

10. Participar de las lecturas poéticas y también observar.

11. Encontrar la voz propia y evolucionar apropiándonos de la poesía.

El oficio de la poesía se trata de un reto constante y vital, de un estilo de vida; no de un mero capricho. El poeta nace en cuanto comienza a ejercitarse para pulir sus versos y lo logra.


Revista Cruce: Julia conmigo en Delhi

Julia conmigo en Delhi

Allá la fui a llevar, o tal vez a buscar, en una gota de lluvia o en un afluente de algún río lejano y la llevé, a Julia de Burgos, conmigo. 

 

Julia sobre rosas

Muy agradecida al colega Juan Carlos Quiñones por la oportunidad.


Noche estrellada

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Hay obsesión

del  sereno de los muelles lejanos

noche dibujada en los labios de

estrellas enloquecidas.

Salgo con arco y flecha de la concavidad brumosa

A cazar con anzuelo de ojos

La palabra rugiente que gira en su pincel dorado.

No respiro, aglutino mi sangre, la contengo.

Me agacho, tenso mis oídos.

Mi mano es la flecha simple.

Apunto al índigo sereno

desde la altura de un doceavo.

Llueven palabras de ciudad hiriente

en la ventolera, la boca de tu noche.

Llegan las sentidas del azul y el amarillo fuego.

Y las tomo, las esquilo, las seco,

las divido para ambos

en una mesa sin tiempo.

Con avidez punzante, acalambrada

Enciendo la hoguera de tu oreja perdida.

Hoy ceno  luz y sin especias,

mi brasa de palabras para Vincent,

la memoria de un suicida.