Archivo mensual: marzo 2011

Paisaje breve


Lullaby to wake up a queen (trad. de la autora)

To Mari

Sleep, my child, sleep quietly
but do not dream, my queen,
you are princess captive.
Because there are no barrier walls dreaming of you locked up
Let my child live her dream of simple liberty!
Dark clouds are in your realm but Chronus is on your side.
Hoping for your melody, yearning passions lie.

My girl rocks the moon and they dance together to a prayer’s tempo,
rehearsing their choreography.
It will not be as they wish you were,
but as you are
as you see yourself in your happy dreams …

Sleep, my child, sleep quietly
but do not dream, my queen,
you are princess captive.
Because there are no fences to keep you dam
Let my child live her dream of simple liberty!

Escape from the princesses’ tales.
Let Cinderella her rags for cleaning, you
have to prove your worth to no one;
to Little Red Riding Hood, her guilty feeling for following
roads off the map;
leave to the Sleeping Beauty in the forest,
her stupid and inexplicable immobility;
to Snow White, her archetypal dwarfs
and her murderer stepmother;
and to the Siren, the resignation of her voice, for a love
of which little is known.
Take all the shortcuts you want
those of a powerful and wise queen;
and recognizes the wolves without fear.
Magic Carpet, your steps,
on the infinite depths of ignorance.

Your dream is strong and to the foolish words, impenetrable.

Sleep, my child, sleep quietly
but do not dream, my queen,
you are a princess captive.
Because for you and to you,
on your simple freedom,
your dreams will wake up true!

NANA PARA DESPERTAR A UNA REINA

Duérmase, mi niña, duérmase tranquila
pero no sueñe mi reina
que es princesa cautiva.
Porque para ti no hay murallas que te sueñen presa.
¡Viva mi niña el sueño de la libertad sencilla!
Oscuro de nubes tu reino y Cronos de tu parte;
esperan tu melodía, pasiones anhelantes.
Mi niña mece la luna y juntas bailan;
al compás de la oración,
ensayan sus coreografías.
Y no será como quisieran que tú fueses,
sino como tú eres
como te ves en tus sueños alegres…

Duérmase, mi niña, duérmase tranquila,
pero no sueñe mi reina que es princesa cautiva.
Porque para ti no hay rejas que te guarden presa
¡Viva mi niña el sueño de la libertad sencilla!

Despierta de los cuentos de princesas.
Déjale a Cenicienta sus trapos para la limpieza
que a nadie tienes que demostrarle tu valía;
a Caperucita, su culpa por seguir
caminos fuera del mapa;
a la Durmiente Bella del bosque,
su estúpida e inexplicable inmovilidad;
a la Blanca Nieves, sus enanos arquetípicos
y su madrastra asesina;
y, a la Sirena, la renuncia de su voz, por un amor
del que poco sabemos.
Toma los atajos que desees,
los propios de una reina poderosa y sabia;
y reconoce a los lobos sin temerle.
Alfombra mágica, tus pasos
sobre las profundidades infinitas de la ignorancia.
Tu sueño es fuerte y a las necedades, impenetrable.

Duérmase, mi niña, duérmase tranquila
pero no sueñe mi reina
que es princesa cautiva.
Que por y para ti despertarán
tus sueños en tu libertad sencilla.