Archivo mensual: enero 2011

Sombra

 

Sombra bicéfala

bajo la luz candente

de un cielo fiero, sombra.

Insolicitada, allegada

a mi puerta;  y umbras oscura

bajo el blanco frío

del hielo.

Umbras, sombra,

en mi alcoba de ojos cerrados

me sorprende

una lágrima de versos

en mágica lámpara

de aceites

sobre el lienzo

de mi sábana .

La luz no quiere ser recuerdo

solo el cielo es su misterio

y la noche,

es noche, amor

de tus besos cincelados

en mi umbrado rostro.

…y yo te sueño amor

y yo te sueño…


Embeleso nocturno

Eran el fruto de la rama, los besos
apretados                                                                                                                                              en los labios del sueño sorprendidos.

Mientras rostro a rostro
en espejismo
se miraba unida la energía
de los párpados.

Luces de sensual deleite
en simunes despiadados y mistrales
ahogados de la dicha.
Por las rutas de sus faces
fluida savia, acto de pasión

hacia el adentro amoroso
los amantes, el milagro

de una noche en su otro;

Dafne y Apolo.


Ercalú Notovsky

English version below

Ercalú Notovsky era un experto en planificación urbana computadorizada y tenía a su cargo, muy merecidamente, la encomienda de diseñar la destrucción de las antiguas zonas residenciales, ya obsoletas por el exceso poblacional, así como de la construcción de los nuevos complejos de vivienda horizontal y carreteras multipisos que prometían resolver un poco el desmesurado hacinamiento citadino.

Sus propuestas le habían ganado el respeto de sus congéneres, a pesar de lo maravillosamente extraño en él, pues, a decir verdad, la única luz bajo la cual podía estar era la de la computadora. Se dice que uno o más de sus genes sufrieron una mutación cronológica irreversible, por lo que parecía morir durante el día y vivir durante la noche. Nadie se había percatado de ello mientras usó pañales. Pero gracias a la tecnología, pudo resolver lo del desarrollo de su inteligencia y de la interacción social y sicológica con sesiones de ayuda profesional vía internet: trabajador social on line, redes sociales con interesados comunes, sicólogos, terapia multidisciplinaria a distancia, desarrollo del pensamiento crítico y lectoescritura, entre otras. A pesar de su fotofobia, era, curiosamente, un ser de piel luminiscente. No se alimentaba de sangre ni padecía de manía lupina. Tampoco se había mostrado renuente ante algo hasta que le sobrevino la desgracia.

Su jefe del Banco Mundial, le ordenó sustituirlo en la siembra de una semilla en ocasión de la inauguración del Primer Parque Liberal de Árboles Urbanos. Le habían comisionado dicha tarea tomando en consideración el sacrificio que sería, para él, el romper un día.

Con cierta palidez virtual y dificultad heroica, marchaba bajo el espectro del candente sol… La semilla… se decía, algo confundido y ya deshidratado. La había olvidado. Extrañamente, veía el sol incrementar su tamaño a la velocidad de un virus. Los mares, los lagos, los ríos y las fuentes se secaban ferozmente. La inusitada sequía global acababa con todo lo vivo…

Unigénito sobre la tierra y aún luminiscente, Ercalú Notovsky continuó divagando como en un sueño apocalíptico, tempestuoso y repleto de imágenes de agua, rayos y cúmulos desesperados, para luego expirar en la oscura y fantástica escasez de sí mismo.

English version:

Ercalú Notovsky was an expert in computerized urban planning and was responsible, very deservedly, for the task of designing the destruction of old residential areas, already obsolete by excess population, and also  for the construction of  new horizontal housing and multistory roads, which promised to solve a little the disproportionately crowded city dweller.

His proposals had earned him the respect of his peers, despite the wonderfully strangeness about him, as indeed, the only light in which he could be under was the computer light. It is said that one or more of his genes suffered an irreversible chronological mutation, so he seemed to die during the day and live during the night.

No one had noticed it while he was using diapers. But thanks to technology, he was able to resolve the development of his intelligence and social interaction with psychological sessions through professional help  via Internet: on-line social workers, social networks with common interests, psychologists, multidisciplinary therapy at distance, development of critical thinking and literacy, among others. Despite his photophobia, he was curiously a being of luminescent skin. He did not feed on blood, or suffered from lupine mania. Nor, had he been reluctant to anything until he fell into disgrace.

His chief from The World Bank ordered Ercalú to represent him in planting a seed at the inauguration of the first Liberal Urban Trees Park. He had been commissioned to the task, taking into consideration the sacrifice that it would be for him to stay akwake during the day.

With some virtual pallor and heroic difficulty, he marched under the hot sunspectrum … The seed … he said, somewhat confused and already dehydrated.   I had  forgotten it. Strangely, he saw the sun increasing its size with the speed of a virus. The seas, lakes, rivers and springs dried up fiercely. The unexpected global drought ended with all life … Begotten over the Earth and still luminescent, Ercalú Notovsky continued wandering like in an apocalyptic dream, stormy and filled with images of water, lightning and desperate cluster clouds, just to expire in the dark and fantastic scarcity of himself.


Mariposa amarilla

Me ahoga no escuchar la voz por la tormenta
La sombra se ha vuelto hiedra con lanza
hiriente y tu beso calado en mi garganta                                                       pretende sostenerme en llamarada.
Detiene mi caída, la ráfaga sonriente, su palabra;
y va en crescendo como una orquesta
de silencios,
el silencio que me lleva en los brazos de rieles subterráneos.
¿A dónde ir si el eco se ha perdido?
Hablo con la estrella fugaz de un niño bueno
que promete
un regreso a futuros tiempos.
Mientras, espero, del reloj, en compañía
entre miradas, abrazos y besos sinceros                                                                           como mariposa amarilla                                                                                                               sobre la flor azul del mes de enero.


La leyenda de la luna roja

Esa noche quiso acercarse por locura,

por pasión soñadora;

y diose un baño de estrellas rojizas,

la luna.

Un ángel, que por allí pasaba,

decidió seducirla con sus enormes alas;

y ella- toda bella, toda una, alejóse llena.

La tristeza cubrió de anhelos sus alas.

Se propuso perseguirla por el tiempo inexplicable

de las cosas.

Y una noche –otra, vio que ella se acercaba.

Entonces, diose un baño de estrellas rojizas

-el ángel, por locura, por pasión soñadora.

La luna, mirándolo a sus ojos entregose toda…

Éxtasis eran los besos infinitos,

sus mares se llenaban; y quemábanse, sus alas,

renaciendo por locura.

Cuentan ahora las voces del cielo

que si la luna se acerca engrandecida,

toda bella, enrojecida,

es porque, luna y ángel,

celebran juntos por el tiempo inexplicable de las cosas,

su pasión iluminada.


Luna nueva

Temo pensarte

tal como te quiero y al hacerlo herirme

porque profanaré

la pureza de tu aparición.

Cómo me gustaría dormir

como la noche duerme,

volar hasta el cansancio del ave

que no descansa,

hacer esta sombra infinita

y olvidar la soledad

que trae la luz de tu amanecer.


Isa, el espejo de Nar

 

 

Soy hermoso, soy bello, ¿no lo ve? Me detengo a mirarme en cada reflejo que aparece a mi paso. También soy respetable. Estoy tan decidido a ser inmortal que ni el vaticinio que recibí cuando comencé a vivir podrá intervenir en mi futuro. Viviré porque siempre habrá alguien que me necesite. Mi nombre ya lo sabe usted. No es la primera vez que hablamos, me parece. Además, puede verlo en el papel de piedra invisible donde transcribe muy cuidadosamente nuestras entrevistas. De mi país, tuve que irme hace mucho tiempo, pues por mi aspecto, no era aceptado. Y del  amor…las historias son muchas y breves, en su mayoría. No me malinterprete, soy hetero aunque para algunos sea etéreo. Supongo que por eso es que usted me escucha y porque quiere saber lo que en realidad sucedió la madrugada del 15 de abril con Isa, mi difunta esposa. De hecho, me casé con ella porque la había embarazado y luego perdió el muchacho. Claro, que me quedé con ella y no me arrepiento porque fui muy feliz. Ella era mayor que yo por un par de décadas o ¿eran tres? Ya no recuerdo bien. Al principio, yo la celaba de los hombres de su edad que tenían lo que yo no podía darle. Al principio, ella me celaba a mí de las mujeres de su edad que podían darme lo que ella me daba. No me malentienda, usted. No se trataba de recursos que bastante siempre he tenido. ¿No tendrá un espejo usted por acá? La verdad era que Isa reencarnó para mí. Ya nos conocíamos de otras vidas. En una de esas regresiones que los hipnotizadores de mi patria realizan, me dijeron que me encontraría con mi espejo, que se parecería a mí y que atesoraría las veladas maravillosas que pasaríamos juntos.

Era mi traductora y siempre estaba observando la perfección de mi apariencia impecable, mejor que mi agente publicista, Cuzco Blades. Con su delicado movimiento mantenía mis formas de belleza que me llevaban a querer observarme en los reflejos disponibles de mi entorno. ¡Ah, el mundo me veneraba! Mi hermosura la cautivaba y solíamos hacernos el amor con los ojos abiertos. Su suerte, decía, consistía en que yo no concebía más realidad que la de los reflejos de mi rostro, especialmente, en sus enormes ojazos negros. La vida es muy corta y yo no sé si usted lo ha comprendido. Le aconsejo que no se quede solo. Porque se nota que usted no tiene convicciones heroicas. Yo la amé muchísimo y le estuve muy agradecido por el amor que disfrutamos. Para ella yo era un Pierrot que se disfrutaba inmensamente. Claro que como usted se habrá dado cuenta, soy un gótico latino y por eso es que me visto así con chaqueta oscura y mi gotificación del sombrero panameño; de mi propia creación. ¡Ah, cómo gemía entre mis brazos… o ¿era yo? Y la verdad es que con nadie me llegué a sentir tan cómodo. Todo lo que yo hacía le gustaba y todo lo que Isa hacía jamás me disgustó. Creo que éramos como almas gemelas a destiempo. Por eso, no me importó la diferencia. Ella me hacía sentir tan bien como si yo fuera su emperador, su rey, su diosito de carne. Cuando nos preguntaban si éramos madre e hijo, contestábamos que sí y luego nos besábamos en la boca frente a todos para provocarlos como niños traviesos. Con su permiso, debo ir al baño. No, mejor iré después. Veo que usted se está incomodando por el rodeo que le doy a su pregunta sobre lo sucedido el 15 de abril a raíz de la extraña desaparición de Isa.   Isa, como ya le había explicado antes a la otra persona que me preguntó, comenzó a desaparecer por partes de mi vida hasta que ya no la pude encontrar, ni verme más en el amplio negro de sus ojos. Primero, fueron sus extremidades. Sabe, la pobre ya no podía desplazarse, pero yo la cargaba en mi espalda, era tan delgada y frágil. Luego desaparecieron sus zapatos, sus medias y sus joyas; el reloj también. Me parece que lo estoy cansando, pero no se apure usted que ya pronto sabrá lo que pasó. Esa mañana, cuando aún tenía sus espejos negros y yo podía mirarme en ellos me preguntó que por qué la hacía sufrir de esa manera y me suplicó que la ayudara a ser feliz. Ya usted entenderá que para alguien como yo tal petición requería de un estudio muy serio y altamente profundo… ¿Por qué lo bueno, lo bello desaparece con la brevedad de la vida? ¿A dónde van yéndose las falanges y extremidades que tanto placer nos dieran? Se imaginará que alguien como yo, con mi elegancia extraña y barroca, no iba a tomar las cosas muy a la ligera. Ella insistía en tomarse la fórmula de la felicidad breve, yo desconfiaba. Sabía que la mataría, pero ella insistió. Yo, tenía que encontrar el sentido de lo que le ocurría a ella. Se imaginará que hasta dudaba de mi existencia, quiero decir, del sentido de mi existencia. Mi Isa tenía una mirada de cristal fino y esto era lo que me mantenía en mi lugar, sus espejos negros, pero cada vez era más difícil verme en su mirada. Mi madre la llamaba “la bruja maldita que le había arrebatado a su bebé del Olimpo”; no veía la belleza en la mirada de cristal oscuro de Isa. Tal parecería que estoy obsesionado, pero la verdad es que solamente digo la verdad; porque eso es lo que usted y todos los demás buscan. Porque la verdad libera. ¿Tiene usted un peine de cabello en su escritorio? Creo que me he despeinado. Llegó abril. Isa ya no podía abrir los ojos y fue por esto que me perdí se lo aseguro. Compréndame, mi identidad se me extravió. No sabía el siglo que vivía, ni dónde me encontraba. Fue entonces que decidí venir aquí a informar de su desaparición; pero eso fue hace mucho tiempo y usted, con su mente corta no ha podido intuir el relato del 15 de abril. ¿Acaso alguno la crea viva porque alguien haya robado su nombre? Pues, no. Isa ha desaparecido para siempre y yo sólo venero mi imagen en sus ojos como un fantasma perdido en los espejos del recuerdo.

 

Mención honorífica del certamen Literario Juan Antonio Corretjer 2010, Puerto Rico