La joven de la laguna

A la memoria de las víctimas de violencia de género

–Tía, ¿por qué me traes a este puente?, pregunta la nieta. –Porque te quiero contar un cuento triste: Existió una vez una jovencita que amaba a los animales, en especial, a los perros a los que bañaba, recortaba y mimaba en su trabajo como especialista de belleza canina. Ella creció y se hizo adolescente. Veía películas de príncipes engreídos, princesas más o menos bobas, y escuchaba en los bailes música de letra agresiva; además de unas creencias generalizadas de que las mujeres debían seguir a los hombres. Y no faltaban nunca las telenovelas trágicas, las turcas con mujeres sufridas y descontroladas, las de narcos famosos y sus mujeres que solo están pendientes a su amor o su dinero.

A las jóvenes, tal vez, nunca les dijeron, que cuando un príncipe fuera en verdad bueno, no les iba a hablar con palabras malas, no les gritaría, no las empujaría, no les pegaría, no les quitará ni exigiría cosas, ni su dinero. Tampoco les dijeron que las alejarían de la gente que las quería, que no las compararía con otras chicas, ni las celarían, ni les diría cómo vestirse para verse como a él le gusta.

En fin, quizás no les advirtieron que las forzarían a hacer cosas que las perjudicaban, y que se burlarían de ellas.

Algunas malas personas, después de maltratar a su pareja, piden perdón y juran, con lágrimas en sus ojos, que no lo volverán a hacer . Entonces, si tú vuelves y, cada vez, se porta peor, te dirá, que es por tu culpa. Y no es cierto.

Déjalo, cuéntaselo a alguien de tu confianza a la primera que te haga y no lo vuelvas a ver.

No pierdas tu tiempo, tu alegría, ni mucho menos tu vida, tal cual le sucedió a la jovencita que amaba a los animales y que su novio la arrojó a la laguna para que se muriera allí; porque nunca la amó de verdad con respeto, ni con sinceridad, ni admiración.

Keishla Marlen Rodríguez Ortiz


Cielos sulamitanos

…rómpeme del silencio

y hazme a tu imagen de muchos paisajes

sobre puestos

quiébrame las manos en los trazos del perfume

de tu rosa y tu jardín cerezado

barro líquido del arribo pre dormido

¿qué seremos?

dame tu fuego delirante

en brisa suave

¿acaso dios, acaso hombre, acaso múltiple en perspectivas

acaso todopoderoso libre de encadenados?

pliégame en cápsulas piramidales la gestada procesión

de adoradores alados de hierro babelianos y alcancías

ensoñadas

cércame yegua brava raída de dolor de cabalgatas

en tu prado, pasto, en ti descanso

para tomar tus aguas corro la galaxia

ábreme la llave de esta nube agua y

derrámame en tu venida.


Historia de un desamor galáctico

La amó tanto y tanto que el amor se le hizo implosión exacerbada. Entonces, procuró lastimarla desde su interior ensombrecido. Ella al advertirlo, se desprendió de su vista, se marchó a un planeta que la considerara única y se hizo misterio nocturno para pasar desapercibida ante su torrente habitual de rayos y luces.

https://www.rtve.es/noticias/20140806/galaxia-messier-33-captada-detalle-telescopio-vst/988601.shtml

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¿Dónde están los héroes?

Tal parece que la noticia de la niña de 9 años que es esposada y rociada con gas pimienta por la policía de Nueva York, le está dando un matiz de urgencia a los trabajos de reeducación de la fuerza. Se trata de un tratamiento inadecuado por un personal que trata como delincuente a una niña que experimenta una alegada crisis de salud mental. Entonces, veo el video, la niña llora como lloran los niños, se me nublan los ojos de ira, veo cuando le ponen las esposas apretadas y la mujer policía se las afloja, oigo cuando ella ve aterrada que le van a echar el temido gas pimienta a sus ojos, oigo sus gritos de niña pequeña pidiendo solo una cosa: “Quiero ver a mi padre una última vez” y luego otras veces más. Veo que hay mínimo tres patrullas y cuento 6 oficiales para tratar un caso que no les compete. ¿Por qué tantas patrullas? Para comenzar, yo, madre de esa niña, no la habría expuesto a la policía, jamás. Yo habría llamado a emergencias de servicios sociales, a su siquiatra, a su sicólogo, a su trabajador social, pero no habría permitido que me la trataran así, que se la llevaran así de mi lado a mi niña negra, ni en un barrio que patrullan policías blancos, ni negros, ni chinos, ni indios. Pero y si la niña hubiera sido blanca, ¿habrían ido tantas patrullas a la llamada, la habrían esposado como un nuevo carimbo de miedo, le habrían echado pepperspray para sellar el trauma? ¡Tanta villanía deshumanizada!

De seguro que lo primero que habrían hecho habría sido llamar a su héroe.

Niña esposada de nueve años en NY


Gracias PEN Club Internacional de Puerto Rico

Me siento muy honrada por el reconocimiento de Mención Honorífica que ha brindado hoy el Jurado del PEN Club Internacional, Capítulo de Puerto Rico a Velos de la memoria (Isla Negra Editores-2019). Agradezco inmensamente a mis colegas de Guajana y del extendido y amplio gremio de escritores de aquí y de allá por el apoyo y la inspiración que siempre han sido en mi vida, muy en particular, a mi editor, el amigo y poeta, Carlos Roberto Gómez Vera; y, a mi hermana de letras y prologuista, Rubis Marilia Camacho, por haber creído ambos en Velos de la memoria. Comparto noticia junto a Kristina Plaza, Mención Honorífica y Francheska Lebrón, Premio Nacional de Poesía.

Velos… es un poema escrito a dos manos: la mano de la hija y, luego, la mano de la autora. En el terrible proceso del diagnóstico de locura de mi señora madre yo-la hija, sucumbí en su abismo. Recordaba sus palabras cuando era niña y me decía, así como encargándome cumplir su voluntad, que cuando muriera quería ser cremada y sus cenizas arrojadas en el río Ganges. Algo de muchas vidas, impulsó mi mano a comenzar una escritura dolorosa en medio del golpe; algo que pretendía ser como un epitafio en una lápida de papel para tener un lugar a donde ir a recordarla. Me tomaría un tiempo, también necesario, para recobrar mi afinación, y los ojos de un maestro de luz que, sin apuntalar fallas a mis versos, me habló desde la nobleza de su espíritu, y concilió mi lágrima, con mi oficio de escribiente. Finalmente, mi mano de la hija cedió a mi mano de poeta en el ejercicio final que hoy se premia en Velos de la memoria: ¡Gracias, Maestro de Almas, Ariel Santiago Bermúdez!

Mamá está viva aún, ahora ella es mi hija grande. ¡Madre, gracias; ahora este libro se ha convertido en ofrenda para ti! Agradezco a todos quienes me acompañan con su sincero aliento en este largo viaje. ¡Y, muchas, muchísimas gracias al Jurado por la distinción a Velos de la memoria! ¡Feliz Navidad y un mejorado año 2021 para nosotros y para el mundo! ¡Que viva la POESÍA!  

                     


Los invisibles

El roce del abrazo invisible

Horada el suelo, lo vuelve vórtex

savia peligrosa

Airada melancolía de fiera trunca

¿bailamos?

olvidada sonrisa de este vivo sueño

cornucopia convexa

que se acerca, que se impone

entre un tú y un yo,

como una casa con paredes de agua de burbujas

de mercurio elemental

ceniza y soledades enceguecedoras.

La luz respira… de tan intensa,

penetra y borra la sombra de algo lejano:

árbol.


Mirar de Cielo

Mirar de cielo

para mi niña presa,

ciudad velo de ojos microscópicos.

La calle vaporiza los deseos

de la vieja mendiga

soledad, solitaria y lenta

Pregona la ausencia

de los barcos y los aviones

por eso declama estrofas

andariega profetisa, cantora

de un dios que nadie escucha.

En su inmensa joroba

carga con el peso de la adivinadora

por eso se inventa un altar

con latas, ropajes sucios de cartón

para la calle

y un poema diluviano que le exprime

las certeras letras, destino perdido

de su angustia.


La voz musical

Un día le dijo: Tengo hambre de tu voz… y desde entonces vive en la concavidad de la flauta del más famoso músico de Hamelin.

El flautista de Hamelin


Principios de mujer

Solo alma

y gamma

en minúsculas

formas de vida

en el vientre juntos

mi yo y su yo…

Luego, fuego perdido

fuerza de siglos cíclopes

se me impone, me aisla, me denigra

Él olvida quien

fue

en el vientre

alma y gamma

de su creación.