Agua de lluvias

Homenaje en el Mausoleo de Julia en Carolina, Puerto Rico 17 de febrero de 2010Finjo ser esa otra

de quien escribo,

otra es quien finge

ser yo

pensadas transubstancias

equilibrio de la mirada

y su negación en los velos

de la concavidad acuosa

el filtro seduce la palabra necesaria

luego se deshace de ella

allá lejos del dolor.

Siempre escribo para ganar,

pero no el premio

sino mi liberación, soberano estado

energía de los puentes

que me nacen hacia mi infinitud

allí en mi particular lluvia

penetra la inocencia y la perversidad

configuraciones tornasoladas:

bóveda de palabras fortuitas

juego de pesca, caña sin ley de gravedad

la cesta de un arcoíris… escribo.

 

 


Proyectos y deseos para el 2019

iris así también molesta

Bajar de peso,

pero del peso de la falta de descanso, de los seres tóxicos y de las ansiedades.

Añadir amigos, de los buenos que vibren bonito

y no les moleste mi poco tiempo para el ancho mundo.

Publicar un par de libros de poesía,

de la que sale las entrañas hacia la mirada

(Velos de la memoria)

o de las entrañas de la mirada hacial el paladar

(Tacitas de café).

Tiempo.

Alegrías.

Un viaje a ver la luz de mi ojo ambarino.

Ser feliz, dejando atrás lo triste, lo rutinario, las cajas y encajonamientos,

los no se puede, los no me atrevo, los no salgo…

Atrás, dejo el punto

de la tristeza, y avanzo.

 

 

Foto por Luisito Rodríguez-Madreaglaé Concepto Musical©2018


María (ensayo de un estudiante)

Noherbim Martínez Cruz

Luego del gran golpe que nos dio el huracán María, pasaron varias situaciones en el país. Muchas familias perdieron sus pertenencias. Había mucha escasez de suministros. Las ayudas no llegaban. Había pueblos que no había manera de lograr acceso, ni de salir de ellos. Sin embargo, surgió algo que pocos se esperaban. En los vecindarios, se comenzaron a retomar las comunicaciones entre las personas. La gente se ayudaba. Vecinos de mucho tiempo se dieron cuenta, por primera vez, que vivían uno al lado del otro. Habían comenzando a comunicarse y a colaborar como una familia; una familia extendida cuyo dolor era nuestro y sus alegrías también; y, poco a poco, nos fuimos uniendo más.

Salíamos a caminar, a correr bicicleta, patines y patinetas, actividades que no hacíamos hace mucho tiempo. Por la escasez que sufrimos de gasolina, tuvimos que desemplovar esos extraños artefactos que una vez sabíamos que se usaban, pero con el tiempo guardamos y olvidamos. Comenzamos a sentir el dolor de amigos y familiares que partían hacia Estados Unidos para tener un mejor bienestar para ellos, familiares encamados y otros que no podían conseguir sus medicamentos, recibir sus tratamientos o en muchos de estos casos las personas que los asistían, en sus hogares, dejaron de hacerlo. Muchas de estas personas iban a los aeropuertos solo porque escuchaban que los vuelos que traían suministros, se los llevarían.

Fue extraordinario el ver familias que perdieron todas sus pertenencias y aún así, decían: “Nosotros estamos bien; hay otros que están peores”. Familias sin nada más que unos paneles de madera y otras cosas para taparse de la lluvia y del sol, se contentaban con lo más valioso: la vida y el saber que su familia seguía unida, y a salvo, aún bajo esas circunstancias.

Para otras familias, hubo otro tipo de preocupaciones: las comunicaciones electrónicas del siglo 21. Surgió un tipo de “deporte extremo”, el de conseguir señal para poder comunicarse con los familiares y dejarles saber que estaban bien, o bien, pedir un poco de ayuda. El llegar a un lugar y conseguir un poco de señal mientras el del lado no lo lograba era casi como poner la vida en juego. Uno podía sentirse en peligro en ese momento. Para que no se nos olvide, estaban las filas kilométricas para sacar dinero de los cajeros automáticos, pero cuando nos tocaba el turno estaban cerrados. Perdiste el día haciendo una fila de horas y saliste peor de lo que ya estabas, eso era una experiencia traumática.

Sin embargo, entre todas estas cosas y el tener la oportunidad de partir hacia los Estados Unidos para no tener que pasar las necesidades que pasé, puedo decir que lo mejor que he podido hacer fue quedarme para ayudar a reconstruir a esta hermosa isla que me ha visto crecer, ayudar a que las familias se puedan poner de pie para prosperar todos juntos y tomar la decisión de ser parte de un mejor mañana.

 


Razones de Navidad

marta y maría
Celebro que nace un niño* que vino a dar un mensaje de amor a un pueblo duro de corazón, de doctrinas y corto en misericordia. Yo no soy religiosa. Trato, intento, me aliento en lo que fueron las enseñanzas de Jesucristo para el trato de la mujer, la niñez y los milagros de sanación, entre muchos otros:
1. Jesús respetaba a la mujer, reconociendo ante Marta el valor de la inteligencia de María en un rol no doméstico.
2. Jesús defiende a la mujer adúltera “derogando” el perverso castigo de lapidarla hasta su muerte en la famosa ocasión en la que nos dice: “El que esté libre de pecados que arroje la primera piedra”. Así, iguala las faltas de esta con las de sus acusadores, tal vez, adúlteros también. Para Jesús, la misericordia no tiene género.
3. Jesús defiende la inocencia de los niños y crea, en su evangelio, un mandato a protegerlos de todo mal. De manera que reconoce la importancia de un desarrollo saludable en la niñez para el futuro adulto. Y todavía hay personas y religiosos cristinitos enfermos sexuales que abusan de ellos impunemente.
4. Los milagros… Esos milagros que a veces están y otras, no. Esos milagros que marcan la divinidad en todo ser vivo… “Tu fe te ha sanado”, reconoce Jesús; porque sin fe (o sin la energía positiva que fluye con energía positiva a través de la oración o imposición de manos) no suelen suceder.  He sido recipiente de uno de estos milagros.
Yo no soy una mujer religiosa; apenas, se puede decir que soy cristiana. Lo intento, sin exclusiones para el que no piense como yo, y sobre todo con mucho RESPETO porque a nadie ofendo. No ofendo a los que no creen, ni a los que creen en otras divinidades, ni a los que no creyendo, ofenden; tampoco, ofendo. Lo mío es la sana convivencia que se inspira en la misericordia del Jesucristo incompleto de las escrituras. Sé que ello es solo el botón de la muestra.
¡Felices fiestas navideñas inspiradas en el nacimiento de Jesús de Nazareth! ¡Feliz Año 2019! ¡Y, Japi Trikin Dei con Octavitas y la Sanse!
 
*La fecha exacta del nacimiento es imprecisa —aunque se cree que fuera en los días de la pascua judía— , pues se sabe que el imperio romano la acomodó para que fluyera junto a la del abandono en la creencia de sus deidades en la celebración del solsticio.

Del aire que respiro

No hay verdadera inteligencia si la misma se deja contaminar por el fanatismo de cualquier tipo. Saber escuchar al otro e intentar comprender su estructura de pensamiento es verdadera inteligencia, aunque lo que diga sea contrario a nuestras creencias. Yo me delcaro fanática de una sola cosa en el universo: del aire que respiro. Mientras que los fanáticos no se permiten escuchar críticas de nada ni nadie en lo que creen, pierden credibilidad ante los que buscan las respuestas necesarias para crecer y ver más allá el cúmulo de oportunidades que la vida brinda.

Sumar bondades, es mejor que restarlas. Un indicio de dejar de entablar conversación al respecto es cuando para defender una cosa se ataca otra, desviación y el otro es levantar la voz, pero como decía un gran hombre puertorriqueño, don Luis A., Ferré: “La razón no grita, convence”.

Aquí les dejo este interesante artículo que abunda más sobre este tema: https://www.nytimes.com/2017/10/23/opinion/engaging-fanatics.html


De margaritas

margarit

I. Vestida de margaritas

Juego a esconder mi piel

bajo la escarcha

vestirla de

de brizna constante

cubrirla de un margarital

de suaves paños

ocultar

el dulzor

y el

fulgor

de sus relámpagos

ser toda de polen

una camisa ancha

un abrazo líquido

un casi beso

ser tan luz en el frío

y muy fría en el doblez

de mi falda para que nunca me toques

sin antes amarme.

 

II. Pétalos impares

¡Qué huella honda es encontrar con quien reír

en donde el ser se sacia con lo simple!

 

III. Desnuda de margaritas

Hasta ayer me vestí de margaritas

para reír contigo.

En pétalos del sí, abría mi corola

como letrero de opening night.

En pétalos del no, soñaba

tu aliento macho, de carne y de Dos X.

Ya no me vestiré más así.

El desamor chupó de mí

todo el candor de la espera.

Solo quedó la sal de tu sudor

en mi camisa virgen

y el dulce falso del limón

de aquel primer beso hiriente.

 

De margaritas me deshojé sola,

para formar tu corona de muerte,

entierro de blanco y sonreír

en cada pélato

por ti.


Agúzate, que te están velando

Resultado de imagen para manos ensangrentadas de un ninoNo, no me refiero a eso que están pensando; sino al espacio personal, al espacio de la intimidad sexual al que normalmente podemos dejar entrar con plena conciencia en una edad de madurez mental, emocional y física.

Hoy hablábamos en clase del tema del acoso sexual y tocamos el caso del juez que está siendo evaluado por el Congreso de los Estados Unidos, Brett Kavanaugh y de su acusadora la Dra. Ford. Hoy hablamos de lo importante que es en la juventud cuidar de los impulsos hormonales, por así decirlo; y de que uno no puede espacar de su pasado. Inmediatamente, pasamos a la importancia de cuidar no cometer errores ni que los cometan contra uno; de hacer una reflexión y tomar la ruta de la sanación interior y exterior si la necesitáramos.

Entonces, un comentario rompió el aire con visos de locura socio-cultural. “Maestra, allá afuera a los grupos de los gays, se les están uniendo gente que quiere que se vea la pedofilia o el sexo con menores como parte del amplio espectro de la sexualidad humana.”  Le pregunté que si sabía que en Puerto Rico hubiera tal cosa y me dijo que no. Respiré. Si aquí hubiera tal movimiento pro sexo con menores, no se salvarían del ajusticiamiento social. Un estudiante latinoamericano aseguró que en su país, “esos animales” no llegaban a las cárceles.  Los actos lascivos contra menores de edad están tipificados como delitos y estos agresores suelen pagar doblemente, ya que, en la cárcel a pesar de todas las protecciones, siempre los harán pagar. A los presos no les importa que se diga que el pedófilo es un enfermo. Ellos saben que tal enfermedad requiere de mucho esfuerzo para sanar y que la mayoría no sana.

A mí, me resulta indignante que ante un panorama de amplitud sexual que las personas deseen vivir, pudiera verse como un tipo normal el tener relaciones sexuales con un menor.

Y no, no es lo mismo que los adultos consientan en tener relaciones entre ellos o con lo que sea, a que lo hagan con un menor. Los que piensen lo contrario, que vayan a buscar información a los especialistas de la conducta humana.  Tampoco estoy ciega, sé que en algunos hogares disfuncionales ocurren estas prácticas y que tanto niñas como niños forman parte de esta lacra social del abuso sexual de menores.  ¿Serán los pedófilos del futuro? Solo lo serán los que transformen su realidad en un sentimiento de relatividad. Esperemos que no sea así y que busquen ayuda para sanar ahora, lo antes posible antes de que su entorno los marque para siempre y se crean que su “deseo” les da derecho a hacer daño a otros.

Educar en cómo proteger sus cuerpecitos, es una parte. Instuirlo en casa de que debe decir todo lo que pase porque siempre lo amarás, es otra parte. Decirle que eres el superhéroe que será capaz de todo para librarlo de situaciones donde le puedan estar haciendo daño, es parte de, siempre que tú no seas el principal acosador. Un adulto responsable entiende que un hijo no se le confía ni a la brisa. La sociedad ha evolucionado. Las mujeres nos atrevemos a hablar (#me too), esperemos que los hombres también, pues el desahogo es el primer paso a la sanación.